Recuerdo una historia que hablaba de un curtido y experimentado viajero que había visitado los más remotos lugares de este mundo. En uno de sus viajes por una perdida región de Asia pasó dos días en un pueblo incomunicado en las montañas de Huangshan, en su visita contempló horrorizado como todas las tumbas del cementerio hacían referencia a niños, epitafios que indicaban unas vidas tan cortas que apenas llegaban a los 7 años. El viajero desolado ante la extraña maldición que atizaba a esa desgraciada aldea cayó desplomado y lloró sin consuelo, un anciano del lugar se posó delante de él y le animó a levantarse, en nuestro pueblo creemos que la vida de un hombre pude ser larga pero sin embargo puede ser enormemente vacía, tan sólo merece la pena contar el tiempo que realmente se ha disfrutado de la felicidad plena.
Dentro de poco sufriré los constantes ataques de los medios de comunicación que se empeñaran en hacer en mi lugar balance de este año que termina, e incluso hablarán futurólogos que trataran de convencerte de lo feliz que serás el próximo año, es el circo de todos los años.
Yo trataré de seguir anotando muchos minutos en mi particular cuenta de la felicidad, y rezaré porque algún dios escuche la voz del pueblo y traiga paz, amor y felicidad a quienes no conocen el sentido de esas palabras.


2 comentarios:
gracias por recordarnos que la verdadera felicidad son los MINUTOS VIVIDOS, los pequeños momentos que en el día a día se repiten y no por ello son menos importantes. Todos sabemos que es muy cierto lo que explicas, pero a veces, el ajetreo y las prisas no nos permiten recordarlo.
Un saludo
el primer parrafo de tu cuento es de un libro de bucay, me gusta mucho este autor...
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