domingo, 9 de diciembre de 2007

Habló la voz desconocida

Recuerdo una historia que hablaba de un curtido y experimentado viajero que había visitado los más remotos lugares de este mundo. En uno de sus viajes por una perdida región de Asia pasó dos días en un pueblo incomunicado en las montañas de Huangshan, en su visita contempló horrorizado como todas las tumbas del cementerio hacían referencia a niños, epitafios que indicaban unas vidas tan cortas que apenas llegaban a los 7 años. El viajero desolado ante la extraña maldición que atizaba a esa desgraciada aldea cayó desplomado y lloró sin consuelo, un anciano del lugar se posó delante de él y le animó a levantarse, en nuestro pueblo creemos que la vida de un hombre pude ser larga pero sin embargo puede ser enormemente vacía, tan sólo merece la pena contar el tiempo que realmente se ha disfrutado de la felicidad plena.


Más allá de boletines oficiales, cumbres internacionales, precios del dinero y famosos de escaparate... regreso a casa y me encuentro con Sonia y me estremezco todos los días al pensar en lo afortunado que soy. Telefoneo a mi madre y me reconforta oír su voz que aun en la distancia, cuida de mí. Miro a mí alrededor y veo los lugares en los que gasté mi infancia, amigos que ya no están me recuerdan lo efímero de la vida, hago memoria y recuerdo ese viaje a Egipto realmente mereció la pena ahorrar. Ahora que cumpliré 33 años pienso que quizás es el momento de ser padre y una tímida sonrisa se dibuja en mi boca, mañana no compraré el periódico puede que así me anime.


Dentro de poco sufriré los constantes ataques de los medios de comunicación que se empeñaran en hacer en mi lugar balance de este año que termina, e incluso hablarán futurólogos que trataran de convencerte de lo feliz que serás el próximo año, es el circo de todos los años.


Yo
trataré de seguir anotando muchos minutos en mi particular cuenta de la felicidad, y rezaré porque algún dios escuche la voz del pueblo y traiga paz, amor y felicidad a quienes no conocen el sentido de esas palabras.

2 comentarios:

El Divan Digital dijo...

gracias por recordarnos que la verdadera felicidad son los MINUTOS VIVIDOS, los pequeños momentos que en el día a día se repiten y no por ello son menos importantes. Todos sabemos que es muy cierto lo que explicas, pero a veces, el ajetreo y las prisas no nos permiten recordarlo.

Un saludo

Silvana! dijo...

el primer parrafo de tu cuento es de un libro de bucay, me gusta mucho este autor...